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La montaña se sirve.

Cerveza hecha a 1.800 metros en Cedral, con agua de nuestra propia naciente.

Descubra las seis cervezas de Cedral y venga a probarlas donde las hacemos.

Encuentre la suya.

Seis cervezas de una cervecería familiar, hechas con la misma agua y ninguna parecida a la otra.

La California
Dorada y suave, de final limpio
Calín
Malta y pan tostado, cuerpo redondo
Impar
Cítrica de aroma por el Citra en frío, seca de final
Ita
Rubí por la remolacha, amargor firme
Mi Negrita
Café, cacao y tapa de dulce
California Light
Ligera y fresca · 2,1 % y 83 calorías

Detrás de cada Cedral hay una montaña.

En Cedral, a 1.800 metros, hay una finca con un río, un bosque y un cedro que ronda los cien años.

El agua de esa naciente es con la que hacemos cerveza. El árbol es el que está en la etiqueta. La familia que vive ahí es la que decide cada receta.

Nuestra naciente también tiene su propia botella.

Agua de naciente gasificada, suave y fría, con la burbuja fina. Sírvala con la comida.

Una huella que es una firma.

“La huella que ve en cada botella es la de mi papá. No es un adorno: es una firma.”

— Diego Castro, Cervecería Cedral

Calín es Carlos. Ita es Marilís. Dos de nuestras cervezas se llaman como se llama la gente de esta casa.

La próxima, tómesela aquí.

Camine hasta la naciente, conozca el cedro de la etiqueta, entre a la cervecería y siéntese a probar. Después, pizza a la leña en Entre Pinos y Cerveza, y si quiere, la noche entre la neblina en Secret Hide.

Dele a Cedral un lugar en su carta.

Una cerveza costarricense con lugar de origen, un agua de naciente para su mesa y un equipo suyo capacitado para contarlas. Y si prefiere que lleven el nombre de su negocio, las desarrollamos con usted.

Nos encontramos alrededor de una Cedral.